© Diego Mosquera 2019

  • w-facebook
  • Twitter Clean
  • w-flickr

LA AMAZONIA, LA CUNA DE LA VIDA...

 

La Amazonía es uno de los ecosistemas biológicamente más diversos del planeta. Sin embargo, los bosques amazónicos, al igual que la mayoría de bosques tropicales del mundo, se encuentran seriamente amenazados debido al incremento de presiones por parte de los seres humanos.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Ecuador hay áreas substancialmente grandes de bosques primarios que se encuentran localizadas dentro de reservas indígenas y parques nacionales (por ejemplo, en la Reserva Étnica Waorani y en el Parque Nacional Yasuní) pero inclusive estas áreas con alguna categoría de protección se encuentran en peligro debido sobretodo a la actividad petrolera. Esta actividad trae consigo efectos nefastos, tanto directos como indirectos. Llamamos efectos directos a los efectos obvios (gente, deforestación, contaminación visual y auditiva, polución, derrames, etc) y hablamos de efectos indirectos cuando nos referimos a lo que viene detrás de la actividad petrolera. El principal efecto indirecto es por supuesto la construcción de carreteras y oleoductos. Cuando hay carreteras hay gente y cuando hay gente hay más deforestación, destrucción y fragmentación de hábitats, cacería indiscriminada (y desenfrenada) y otros muchos impactos. Sí, la gente no es buena para el bosque (a menos, claro, que sean habitantes ancestrales y vivan de la misma forma en que han vivido por miles de años). Irónicamente, en la actualidad muchas de las amenazas que enfrenta la vida silvestre de Yasuní provienen de sus mismos pobladores. La falta de conocimiento y los mitos y creencias erróneas sobre el papel de los animales en el bosque hacen que haya serios conflictos que potencialmente amenazan la convivencia pacífica entre humanos y la vida silvestre. En fin. Por qué Yasuní es tan importante? Qué tiene Yasuní que hace que la gente hable tanto de él sin siquiera conocerlo? Pues yo diría que Yasuní tiene dos tesoros. Uno es verdadero. El otro, no tanto.

 

 

El verdadero tesoro es la diversidad. Ya que ha sido poco afectado por actividades humanas el parque es hogar de grandes predadores como jaguares y pumas y también otros mamíferos terrestres como tapires, venados o armadillos gigantes. Hay además al menos 10 especies de primates, muchísimas especies de aves y miles, sino millones, de otros organismos. Vale la pena ver esto en más detalle. Esta región ha sido documentada como una de las más biodiversas del planeta. Claro, nunca nadie ha sido capaz de producir una lista completa de todos los organismos que viven en un lugar, y el desafío es especialmente grande en los trópicos. Lo que esto significa es que para que al menos intentemos clasificarlo tenemos que analizar lo que ya conocemos. Veamos los grupos más conocidos de organismos, que son los vertebrados terrestres. Estos incluyen anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Y para algo de contexto, veamos la siguiente tabla*:

 

 

                                                        Anfibios        Reptiles      Aves         Mamíferos

                             TIPUTINI              140                  121            550                210

                             ECUADOR            427                 396           1616               380

                             EE.UU.                  194                  261            768                428

 

                                                                             *Cada dia se describen nuevas especies, por lo que las cifras de esta tabla seguramente han variado


 

 

La Estación de Biodiversidad Tiputini (EBT), tiene sólo unos pocos kilómetros cuadrados (6,5 para ser exactos) pero tiene una gran representación de los principales grupos de animales. Para darles una idea, el Ecuador tiene el DOBLE del número de especies de aves que tienen EE.UU. y Canadá juntos!. Estos  dos gigantes países tienen menos especies de ranas de las que hay en el Parque Nacional Yasuní. En la zona de la Estación hay por lo menos 135 especies de ranas y algunas especies de salamandras y cecilias (anfibios muy raros que parecen una lombriz de tierra). En comparación, EEUU y Canadá juntos tienen menos de 100 especies (entre todas) y más de la mitad son salamandras.

 

 

 

 

 


 

 

 

En cuanto a plantas, Yasuní es literalmente “fuera de este mundo”. El número total de especies de árboles de Yasuní es de alrededor de 2200. El número de especies de árboles por hectárea (un pedazo de 100m x 100m o si prefieren, 10.000 metros cuadrados) es de más de 600. Para toda América del Norte se han registrado 560 especies. Eso quiere decir que existen más especies de árboles en un área del tamaño de un estadio de fútbol en Yasuní que en toda América del Norte (sin incluir México). Si incluyéramos todas las especies de plantas aparte de árboles (como hierbas, epifitas, etc.) fácilmente llegaríamos a más de 1000 especies por hectárea.

 

Y bueno, ahora viene lo que no podemos cuantificar muy bien: los artrópodos. Estos seres constituyen el 90% del mundo animal y se dividen en insectos (hormigas, escarabajos, etc), arácnidos (arañas, ácaros, etc), crustáceos (cangrejos, camarones), quilópodos (ciempiés) y milópodos (milpiés). Cuando hablamos de artrópodos, los números se nos van de las manos muy rápido. Hay algo de controversia entre los científicos acerca del número total de especies (o más bien, de las estimaciones). En cualquier caso, en la última década diversos estudios nos han proporcionado una buena perspectiva sobre este tema. Es imposible saber a ciencia cierta el número absoluto de especies, pero podemos tener algunas estimaciones razonables. Tal vez el número mas fiable del que se habla, refiriéndose a Yasuní, está en torno a 100.000 especies por hectárea. Algunas publicaciones recientes sobre la entomofauna (es decir, la fauna de insectos) de América del Norte sugieren un número similar para los EE.UU y Canadá juntos -una vez más, en el área de un estadio de futbol en Yasuní hay más que en los dos países juntos-. A escala regional la mayoría de entomólogos sugieren que el número total debe ser más de un millón! Un millón de bichitos, diferentes el uno del otro! No es difícil imaginar esto si en un solo árbol de Yasuní habitan 43 especies diferentes de hormigas. En un solo árbol hay más especies de hormigas que en todo Reino Unido!. Para los interesados, les recomiendo este artículo de  Bass et al, "Global conservation significance of Ecuador’s Yasuní National Park".

 

 

Araña "Emoticon" ©Diego Mosquera

Por qué esta biodiversidad es tan importante? Bueno, pues por muchísimos motivos aparte de los más importantes, que son los ecológicos. Estos van desde motivos económicos, culturales, emocionales, éticos o incluso religiosos. Les recomiendo esta increíble animación que explica muy bien que es y porqué es importante la biodiversidad. Algo que resulta increíble para muchas personas, sean nacionales o extranjeros, es que en este lugar, reconocido como Reserva de la Biosfera por las Naciones Unidas, también haya extracción de recursos a gran escala. El Yasuní es reconocido como Parque Nacional por el gobierno ecuatoriano pero la extracción de petróleo está permitida, no ahora, sino desde hace mucho tiempo. Hay problemas  muy serios de contaminación, deforestación ilegal, cacería desenfrenada, trafico de vida silvestre, etc. y todo esto se pasa por alto. Hasta el momento, el valor potencial de la diversidad de esta pequeña área no ha recibido ninguna atención real, mientras que el valor de las reservas de hidrocarburos es difícilmente ignorado por los gobiernos de turno. Aquí hay una buena crónica de Scott Wallace de National Geographic sobre Yasuní y la nueva carretera que llega al corazón del parque, a mi criterio hiriéndolo de muerte.

Waorani People (Photo credit: Unknown)

Y algo muy, muy importante. Yasuní es también el hogar de uno de los últimos grupos de indígenas aislados que quedan en el planeta. Un par de grupos dentro de la nación Waorani han eligido vivir en aislamiento voluntario. Estos grupos son los Tagaeri (en realidad hoy se duda de su existencia) y los Taromenane. En la práctica, esto significa que ellos no tienen voz en su propio futuro y el impacto sobre su cultura es muy vulnerable a los intereses externos. Las grandes reservas de petróleo que tienen bajos sus pies son una tentación irresistible para los gobiernos porque significan plata rápida. Desgraciadamente, el desarrollo de la zona en donde viven y sin duda alguna la extracción de petróleo en su tierra ancestral será el fin para ellos y su cultura. Es así de simple. Una trágica pérdida para la humanidad.

 

Ahora bien, para intentar entender y mitigar los impactos de los seres humanos sobre los bosques tropicales primero necesitamos entender cómo funcionan las comunidades de plantas y animales. Necesitamos saber donde están (la distribución), cómo están y cuantos son (abundancia), entre muchas otras cosas, para poder establecer patrones y saber cómo estos varían a través del tiempo. Esta información debe ser obtenida antes de que los impactos ocurran, o deben utilizarse datos sobre áreas inalteradas que se puedan comparar con áreas que han sufrido determinado nivel de impacto.

 

 

Aunque existen ciertos datos disponibles sobre algunas especies en la Amazonía, en general existe muy poca o nada de información básica sobre patrones de abundancia, actividad o uso de diferentes hábitats y variaciones estacionales y anuales en esos patrones para la mayoría de especies. De aquí surge la idea de, aprovechando la tecnología, empezar un estudio para responder a estas preguntas y de aquí nace el "Proyecto Cámaras".

 

Qué mejor lugar para hacer esta investigación que la Estación de Biodiversidad Tiputini (EBT). Localizada en el centro de la Reserva de Biósfera Yasuní (RBY), una de las áreas con mayor concentración de especies en el planeta, la EBT es hogar de una amplia variedad de especies, incluyendo poblaciones de especies sombrilla (al proteger a una directa o indirectamente se protegen a otras), como el jaguar, el puma o el águila harpía, por lo que es un lugar apropiado para estudios comparativos que evalúen impactos producidos por actividades humanas. La RBY es también el hogar de grupos indígenas (Waorani y Kichwa) que dependen de los recursos del bosque para gran parte de su subsistencia.


 

La EBT está ubicada en la provincia de Orellana, en Ecuador, a unos 280 Km. al Sureste de Quito, en plena Amazonía ecuatoriana. Tiene 650 Hectáreas y fue fundada en 1994 por la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) en un área de bosque primario dentro de la Reserva de Biósfera Yasuní (RBY), que incluye más de 2 millones de Hectáreas. La Estación y sus áreas aledañas contienen una gran variedad de hábitats que incluyen terra firme (bosque que no se inunda), varzea (bosques que se inundan estacionalmente), pantanos y otros humedales.  Llueve mucho (por algo se llama rainforest), siendo la época entre abril y principios de agosto la época con mayor cantidad de lluvia  y entre noviembre y febrero la época con menos lluvias. Por cierto, una magnífica crónica sobre Tiputini escrita por su Director Fundador Kelly Swing, puede leerse aquí.

 

La Estación Tiputini desde el aire

Foto: Diego Mosquera

La Estación Tiputini no ha sido afectada por actividades humanas (hasta la fecha, al menos) y gracias a esto alberga una gran cantidad de animales que son los primeros en verse severamente afectados por cacería y otras actividades humanas. Por esto, la EBT es el lugar ideal para estudios de base que pueden servir como comparación para estudios en  otras regiones mucho más afectadas por actividades humanas (por ejemplo, otras áreas dentro de la misma RBY donde la cacería y actividades petroleras ocurren). Lamentablemente, las áreas aledañas a la misma EBT enfrentan en un futuro cercano amenazas por parte de grupos indígenas (Kichwa, Waorani) que expanden sus áreas de cacería y también por actividades petroleras en áreas cercanas. El reciente incremento de actividades de exploración petrolera en la región y la construcción de carreteras incrementan la necesidad de generar datos en la actual distribución y patrones de abundancia de especies. Los datos que hemos obtenido demuestran claramente el valor del área en términos de conservación y ayudan a generar argumentos válidos para detener o al menos limitar el “desarrollo” dentro del PNY.

 

La necesidad de obtener datos sobre distribución y patrones se ve ilustrada por estudios en la Estación Yasuni (ECY) que pertenece a la  Universidad Católica), localizada a aproximadamente 40 km río arriba de la EBT en un área de alta cacería por parte de poblaciones Waorani, particularmente a lo largo de la vía Maxus. En esta zona es muy dificil ver animales grandes y cinco especies de aves grandes, el Tinamú mayor (Tinamus major), Paujil (Mitu salvini), Pava de Spix (Penelope jaquacu), Pava común (Pipile pipile), y trompeteros (Psophia crepitans) que constituyen alrededor del 35% de la biomasa de aves en el área y se han convertido en extremadamente raras debido a la desenfrenada cacería por parte de los Waorani. Sí, donde hay cacería ya no hay animales. Así de simple. Para más datos sobre este tema, pueden revisar este interesante artículo de Esteban Suárez.

Via Maxus (Foto: Diego Mosquera)

Algunas reflexiones....

 

Y  bueno, mucha gente dirá: "Y yo qué culpa tengo que se destruya Yasuní?" "Así funciona el mundo no?".

 

La verdad es que es difícil decir qué se debe hacer y qué no. Si no hacemos carreteras, cómo sacamos el petróleo? Voy a dejar de usar mi auto para que Yasuní no se destruya? Voy a sacrificar mi cómoda vida por los animales y el bosque? Que desaparezcan todas esas plantas y animalitos me da pena, pero en qué me afecta a mi?

 

Podemos empezar por entender que cada cosa que hacemos en nuestro día a día tiene algo que ver con la destrucción de los bosques y de Yasuní. Si empezamos a relacionar las cosas nos vamos a dar cuenta de que cada acción de nuestras vidas tiene consecuencia.  Podemos empezar por consumir menos, dejar de usar el auto y sacar más la bicicleta, ayudar a proteger el hábitat de los animales silvestres, apoyar a las instituciones que protegen (de verdad) el ambiente y unirnos a causas válidas para proteger los bosques y los animales. O simplemente podemos entender que nuestra vida depende de la vida de otros y que no estamos aquí para decidir quién tiene derecho a vivir y quién no.  El éxito de los seres humanos como especie radica en que muchos podemos razonar. Podemos utilizar esa facultad para el bien, para respetar todas las formas de vida de nuestro planeta. Es difícil cambiar, pero no imposible. Alguna vez Kafka dijo: "En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del mundo". Prefiero no hacerle caso a Kafka y más bien ponerme del lado de lo que realmente importa.

*Especial agradecimiento a Kelly Swing por los datos y su invaluable conocimiento sobre Yasuní